lunes, 25 de enero de 2016

Esperanza Aguirre empieza a vengarse de Rajoy

Allá por los años noventa, fue la mosca cojonera de Álvarez del Manzano y con José María Aznar de presidente, consiguió altas cotas de notoriedad al frente de Cultura, un ministerio menor para el PP al que ella se las ingenió para darle un fuste y un lustre muy particulares. Fue Esperanza Aguirre una controvertida presidenta del Senado y, cuando el destino le puso a tiro concurrir a la presidencia de la Comunidad de Madrid, oscuros episodios nunca aclarados (aquellos dos votos traidores -Tamayo y Sáez- que dejaron a Rafael Simancas con la miel de la presidencia en los labios) acabaron llevándola al cargo.

Con ella llegó a la política madrileña la época de mayor ignominia y oprobio jamás conocida en la región. Durante sus legislaturas florecieron tramas corruptas y se enriquecieron hombres entonces de su confianza, como Francisco Granados, que hoy esperan entre rejas ser juzgados por prevaricación, cohecho, blanqueo de capitales y otros presuntos delitos.

Nunca nadie consiguió hacer tanto destrozo en tan poco tiempo como Aguirre al frente de la Comunidad de Madrid. Entre otras lindezas trituró la educación pública, troceó la sanidad para derivarla hacia el sector privado y prostituyó Telemadrid, donde sus comandos entraron cual elefantes en cacharrería y destruyeron en un plis-plas el buen hacer profesional que hasta entonces había caracterizado a la televisión pública madrileña.

Es una terminator en estado puro, agresiva, lenguaraz, metomentodo y conspiradora profesional. Implacable con sus adversarios y suelta, muy suelta de lengua a la hora de repartir dardos envenenados entre propios y extraños. No tuvo nunca demasiado feeling con Alberto Ruiz Gallardón, y algún micrófono traicionero llegó a pescarla llamando a alguien "hijoputa".

No sabe callarse ni debajo del agua, así que el sospechoso silencio al que nos ha sometido en las últimas semanas ha hecho que llegáramos a tener mono de sus gloriosas andanadas. Ya nos ha complacido, ha debido estar contando hasta mil antes de volver a usar el aguijón, pero estos últimos días, por fin, ha reventado ¿Contra quién, contra Podemos, contra Pedro Sánchez? Pues no señor, ha ido directamente contra Mariano Rajoy, al que Esperanza se la tiene bien guardada desde hace tiempo y ahora por fin empieza a encontrar la oportunidad de desquitarse.

Se necesita un gobierno de los tres (partidos: PP, PSOE y C´s. Con sacrificios, los que hagan falta; concesiones, las que sean necesarias”. 

Luego, según contaba Carmen del Riego en La Vanguardia, añadió:“Es verdad que entonces los electores no nos dieron la mayoría para gobernar, pero mucho menos se la dieron a Podemos. Le ofrecí la alcaldía al candidato Carmona -recordó. Incluso ofrecí mi retirada del grupo municipal popular. Pues mis argumentos de entonces son los mismos de hoy” Algo cuya traducción al castellano, lisa y llanamente sería: Antes de que vuelvas a gobernar tú, odiado Mariano, prefiero que el tripartito lo lidere Pedro Sánchez. Esta parte del discurso figuraba en el texto inicial, pero luego se lo debió pensar mejor, no lo pronunció así y se armó el lío: Sí, pero no; no, pero sí.

Condición y figura. Esperanza Aguirre no parece resignarse a dejar de salir en los papeles. Con tal de figurar, morirá matando. A día de hoy, la antaño mosca cojonera del alcalde madrileño Álvarez del Manzano continúa bien viva. Vivita... y coleando.

J.T.

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