sábado, 13 de agosto de 2016

¿Qué significa "complicidad" para Rajoy?

"Si consigo tener la "complicidad" del PSOE, iré a la investidura; si el señor Sánchez se mantiene en el "no", volveremos a repetir elecciones". Una vez soltado esto, contestar solo las preguntas que él consideró "importantes" y añadir que "no podemos perder más tiempo", Mariano Rajoy recogió sus papeles, abandonó el estrado el pasado miércoles y se marchó a preparar sus vacaciones del puente de Agosto. Apagón hasta el 17.

Si grave es aplazar una semana lo que podía haber resuelto en horas, si intolerable la falta de respeto a las preguntas y el aire de chantaje del que rodeó su comparecencia, lo peor de todo fue el empleo que hizo del término "complicidad", ¡qué rara sonó esa palabra en su boca!

La complicidad es algo demasiado serio para invocarlo a la ligera. Muy íntimo, muy intenso. Ser cómplice es creer en el otro, apostar por él, dar la cara por él, sentir que él te defiende, te apoya, y emite en la misma longitud de onda que tú.

Ser cómplice es, en muchos casos, mucho más que ser amigo, es saber que el otro no te va a traicionar, que va ser de por vida depositario seguro de tus confidencias y apoyo incondicional en las adversidades. Ser cómplice es sentir la piel y los sentimientos del otro y estar seguro que las fuerzas sumadas de ambos os van a permitir comeros el mundo.

El término complicidad contiene un cierto punto erótico, estimulante, fresco, es vida pura compartida sin contrapartidas. La complicidad es, sin duda ninguna, de izquierdas. Tiene que serlo. Por eso me chirriaron tanto las neuronas este miércoles cuando se la escuché pronunciar a Rajoy tras su entrevista-tongo con Albert Rivera.

Sí, queridos amigos, el todavía presidente en funciones osó pronunciar la palabra "complicidad" y a mí me rompió los tímpanos ¿Le traicionó el subconsciente, fue un lapsus o lo dijo a propósito? Sea como fuere, yo no pude evitar pegar un bote en la silla desde la que estaba siguiendo la comparecencia en directo. Pero vamos a ver, pero... ¿cómo osa? ¿cómo se atreve un personaje como Rajoy a profanar un término tan "sagrado" como "complicidad" para tirarle los tejos a su eterno adversario de toda la vida?

Porque ni contemplar quiero la posibilidad -¿o tendría que hacerlo?- de que Mariano estuviera pensando en la segunda acepción de la palabra cuando la empleaba: la que define complicidad como la "participación de una persona junto con otras en la comisión de un delito o colaboración en él sin tomar parte en su ejecución material".

Conste que soy de los que piensa que el partido cortejado, al menos algunos de sus miembros, puede que acaben dejándose querer. Pero ¿de verdad que el registrador pontevedrés aspira a conseguir no ya los votos sino, nada menos que la complicidad del Partido Socialista para continuar en el poder?

Me parece muy fuerte. Mucho. Toda una profanación, insisto. una profanación para quienes crecimos, por ejemplo, leyendo a Benedetti y escuchando a Nacha Guevara ponerle voz a aquellos maravillosos versos:

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Ningún comentario más. O sí: solo uno. Si algunos en el PSOE estaban pensándose apoyar a Rajoy, solo por su repugnante empleo del término "complicidad", solo por lo obsceno que sonó cuando salió de sus labios, yo me lo pensaría. Feliz puente.

J.T.


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